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“Estuvimos muy cerca”: el fallido rescate del telescopio Swift de la NASA que caerá este año

🕒 Lectura estimada: 7 min


La NASA estuvo a punto de lograr una maniobra histórica: salvar un telescopio espacial viejo, pero todavía valioso, antes de que cayera de vuelta a la Tierra.

El objetivo era el Observatorio Neil Gehrels Swift, una nave lanzada en 2004 para estudiar algunos de los fenómenos más violentos del universo, como los estallidos de rayos gamma.

El plan sonaba a película de ciencia ficción: enviar una nave privada, acercarla cuidadosamente al telescopio y empujarlo hacia una órbita más alta para extender su vida útil.

Pero no salió.

La misión fue cancelada, Swift sigue perdiendo altura y la NASA calcula que probablemente reingresará a la atmósfera antes de que termine 2026.

Aun así, la historia no termina como un simple fracaso.

Swift, un telescopio que lleva más de dos décadas mirando el universo

Swift fue lanzado hace más de 20 años con una misión muy concreta: detectar estallidos de rayos gamma, explosiones cósmicas extremadamente energéticas que pueden ocurrir tras el colapso de estrellas masivas o eventos violentos en galaxias lejanas.

Con el tiempo, el observatorio se convirtió en una herramienta clave para estudiar fenómenos de alta energía en el universo.

Reuters recuerda que Swift, valorado en unos 500 millones de dólares, ha estado estudiando estallidos de rayos gamma y otros fenómenos cósmicos desde 2004.

El problema es que Swift está envejeciendo.

Y, peor aún, está cayendo.

Por qué Swift caerá a la Tierra

Aunque parezca que un satélite en órbita “flota” para siempre, no es así.

A cientos de kilómetros de altura todavía quedan rastros muy tenues de atmósfera. Esa fricción, mínima pero constante, va frenando poco a poco a los satélites y reduciendo su órbita.

En el caso de Swift, la situación se aceleró por la actividad solar reciente. El País explicó que el telescopio terminaría frenado por las capas altas de la atmósfera hasta desintegrarse durante su reentrada, y que ese punto llegaría antes de lo previsto, a finales de 2026.

La NASA intentó ganar tiempo. En febrero de 2026 suspendió temporalmente observaciones científicas y reorientó el telescopio para reducir la resistencia atmosférica, según reportes de Infobae.

Pero eso no bastaba.

Había que rescatarlo.

La nave LINK intentó hacer lo que nadie había hecho

Para salvar Swift, la NASA contrató a Katalyst Space Technologies, una empresa privada que desarrolló una nave llamada LINK.

La misión era compleja: LINK debía acercarse al telescopio, capturarlo o conectarse a él de alguna forma, y luego elevar su órbita para evitar la caída.

La dificultad era enorme porque Swift no fue diseñado para ser reparado o remolcado. EFE señaló que el satélite no tenía asas ni puntos de anclaje, lo que hacía el plan especialmente complicado.

La operación además se armó contra reloj.

The Verge reportó que la NASA otorgó a Katalyst un contrato de 30 millones de dólares en septiembre de 2025 para intentar elevar nuevamente la órbita de Swift, en una misión de alto riesgo y alta recompensa.

En cristiano: había poco tiempo, un telescopio sin “manijas” y una nave privada intentando hacer una maniobra inédita.

El rescate falló antes de completarse

El plan empezó a complicarse cuando LINK tuvo problemas técnicos.

Reuters informó que los ingenieros de Katalyst pasaron semanas intentando recuperar el control de la nave, incluso cargando nuevo software de control de posición para reducir un giro errático, pero sin lograr detenerlo por completo.

La NASA y Katalyst terminaron cancelando el intento de rescate el 19 de agosto de 2026.

El riesgo era demasiado alto.

Intentar acoplarse o empujar a Swift con una nave que no estaba funcionando perfectamente podía empeorar la situación, dañar el telescopio o generar una maniobra insegura.

A veces, en el espacio, saber cuándo no tocar algo también es parte de la misión.

Aun así, LINK logró acercarse

Aquí viene la parte interesante.

Aunque ya no puede salvarlo, LINK sí logró acercarse al telescopio después de la cancelación del rescate.

AP reportó que la nave privada se acercó lo suficiente al condenado telescopio de la NASA como para tomar fotografías, aunque ya no pueda elevar su órbita.

Eso no salva a Swift, pero sí convierte la misión en una prueba valiosa.

Katalyst y la NASA pueden recopilar datos sobre navegación cercana, aproximación, operaciones alrededor de un satélite no preparado para servicio y comportamiento real de una nave en una situación de emergencia.

Puede sonar a consuelo pequeño.

Pero en exploración espacial, un fracaso bien medido puede enseñar muchísimo.

“Estuvimos muy cerca, pero a la vez muy lejos”

La frase que resume todo la dijo Ghonhee Lee, CEO de Katalyst Space Technologies, en declaraciones a AP.

“Estuvimos muy cerca, pero a la vez muy lejos”.

La misión no logró su objetivo principal, pero tampoco fue un simple desperdicio.

LINK no pudo salvar Swift, pero sí llegó lo bastante cerca como para demostrar que este tipo de maniobras comerciales pueden tener futuro.

Science News lo resumió bien: el intento fallido muestra tanto la promesa como el peligro de reparar satélites en órbita.

Y esa puede ser la verdadera lección.

La humanidad cada vez tiene más satélites en el espacio. Muchos envejecen, pierden altura, se quedan sin combustible o necesitan mantenimiento. Si se pueden rescatar, empujar, reparar o retirar de forma segura, el espacio cercano a la Tierra será mucho más sostenible.

La NASA volvió a encender parte de Swift

Aunque el destino del telescopio parece sellado, la NASA no lo apagó de inmediato.

AP informó que la agencia reanudó observaciones con Swift la semana pasada, después de haberlas detenido a comienzos de año para conservar energía.

ScienceDaily también reportó que la NASA volvió a poner en funcionamiento dos de los telescopios de Swift para recopilar más ciencia mientras todavía sea posible.

Eso significa que Swift seguirá trabajando hasta el final.

No será salvado, pero todavía puede entregar datos antes de su reentrada.

Es una despedida lenta, con ciencia incluida.

¿Es peligroso que Swift caiga?

La caída de Swift será un reingreso no controlado.

Eso significa que no se podrá dirigir exactamente hacia una zona específica del planeta. Aun así, la mayoría de satélites de este tipo se desintegran en gran parte al entrar en la atmósfera.

NASA calcula que Swift probablemente caerá y se quemará naturalmente más adelante este año, según Reuters.

Como ocurre con otros objetos espaciales, puede quedar incertidumbre sobre el momento y lugar exactos hasta poco antes del reingreso.

No es motivo para pánico, pero sí recuerda un problema creciente: cada vez hay más objetos en órbita y cada vez habrá más reentradas.

El espacio también necesita mantenimiento.

El futuro de los rescates espaciales

El caso Swift puede convertirse en un antecedente importante.

Durante décadas, reparar telescopios en el espacio fue algo extraordinario. El caso más famoso fue el Hubble, atendido por astronautas durante misiones del transbordador espacial.

Pero hoy la industria espacial está cambiando.

Empresas privadas están desarrollando sistemas robóticos para acercarse a satélites, inspeccionarlos, empujarlos, reparar componentes o retirarlos de órbita.

AP recoge que este tipo de mantenimiento, antes considerado muy especializado, podría volverse cada vez más común.

Swift quizá no alcance a beneficiarse de esa nueva era.

Pero puede ayudar a construirla.

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Espacio, Geek

james

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