Meta prepara unas gafas inteligentes sin cámara para responder a las preocupaciones de privacidad. Conoce el proyecto Luna y sus posibles funciones.
Las gafas inteligentes de Meta consiguieron algo que parecía imposible: convertir una cámara instalada en nuestra cara en un accesorio de uso cotidiano. Sin embargo, esa misma característica que las hizo populares se está convirtiendo en uno de sus mayores problemas.
La compañía estaría preparando unas nuevas gafas inteligentes sin cámara integrada, una decisión que busca responder a las crecientes preocupaciones sobre la privacidad de las personas que aparecen frente a estos dispositivos.
El proyecto, conocido internamente como Luna, mantendría funciones de inteligencia artificial, altavoces y micrófonos, pero eliminaría la posibilidad de tomar fotografías o grabar videos.
La información llega pocos días antes de Meta Connect 2026, el evento tecnológico de la compañía previsto para el 23 y 24 de septiembre.
Aunque todavía no existe un anuncio oficial, las filtraciones apuntan a que Meta podría estar replanteando el futuro de sus dispositivos inteligentes para demostrar que unas gafas pueden ser útiles sin necesidad de llevar una cámara apuntando al mundo.
Ray-Ban Meta: unas gafas que convirtieron la cámara en parte de nuestra vida
Las Ray-Ban Meta encontraron una fórmula que otros fabricantes llevaban años intentando conseguir.
En lugar de crear un dispositivo con apariencia futurista, Meta y EssilorLuxottica integraron funciones tecnológicas en monturas que se parecen bastante a unas gafas convencionales.
Su atractivo es sencillo: puedes escuchar música, responder llamadas, hablar con un asistente de inteligencia artificial y grabar lo que ocurre frente a ti sin sacar el celular del bolsillo.
La segunda generación, presentada en septiembre de 2025, incorporó grabación de video en resolución 3K y mejoras en la autonomía. Meta también confirmó que sus gafas habían alcanzado ventas de millones de unidades.
Para un creador de contenido, grabar desde su propio punto de vista puede resultar especialmente útil. También permite capturar momentos cotidianos sin tener que sostener un teléfono.
Pero esa comodidad plantea una pregunta: ¿cómo sabe una persona que está siendo grabada por alguien que simplemente parece llevar gafas normales?
El problema de privacidad que Meta no ha conseguido resolver
La polémica no está relacionada únicamente con la calidad de las cámaras o las funciones de inteligencia artificial.
El problema aparece cuando una persona puede grabar a otra sin que esta se dé cuenta o sin que haya dado su consentimiento.
Durante los últimos meses se han conocido casos de personas que utilizaron gafas inteligentes para grabar encuentros personales sin informar a quienes aparecían en los videos.
También han surgido restricciones para utilizar dispositivos con cámaras en determinados espacios públicos y privados, como tribunales y establecimientos donde se busca proteger la privacidad de los asistentes.
Meta incorporó una luz LED que indica cuándo las gafas están capturando fotografías o videos. La compañía también ha implementado mecanismos para desactivar la cámara cuando detecta que esa luz ha sido cubierta o manipulada.
Sin embargo, la existencia de estos controles no elimina todas las preocupaciones. Las personas que están frente a las gafas pueden desconocer qué significa la luz o incluso no identificar que el dispositivo incorpora una cámara.
Luna: así serían las nuevas gafas de Meta sin cámara
La respuesta de Meta podría ser eliminar directamente la función que más controversia genera.
De acuerdo con información publicada por The Verge, la compañía trabaja en unas gafas conocidas internamente como Luna, cuyo diseño prescindiría de la cámara y conservaría otras capacidades inteligentes.
Entre las características que se han filtrado aparecen:
Seis micrófonos para interactuar con Meta AI y realizar funciones de voz.
Altavoces integrados para escuchar música, podcasts y llamadas.
Un diseño con patillas más delgadas gracias a la eliminación de la cámara.
Dos posibles estilos de montura, Clubmaster y Burbank.
El dispositivo podría presentarse durante Meta Connect 2026 y llegar al mercado en octubre, aunque estas fechas todavía no han sido confirmadas oficialmente.
La idea no sería reemplazar completamente las Ray-Ban Meta actuales, sino ofrecer una alternativa para quienes quieren utilizar inteligencia artificial sin llevar una cámara encima.
¿Para qué sirven unas gafas inteligentes si no pueden tomar fotografías?
Aunque la cámara es una de las funciones más llamativas, no es indispensable para que unas gafas inteligentes resulten útiles.
Un dispositivo de este tipo podría funcionar como una extensión del celular, permitiendo realizar tareas mediante comandos de voz mientras mantenemos las manos libres.
Por ejemplo, podríamos escuchar indicaciones de navegación, responder una llamada, reproducir música o consultar información sin mirar constantemente una pantalla.
También sería posible interactuar con un asistente de inteligencia artificial para realizar preguntas, crear recordatorios o recibir información mediante audio, siempre que esas funciones estén disponibles en el producto final.
La gran diferencia es que unas gafas sin cámara no podrían analizar visualmente lo que tenemos delante.
Funciones como identificar objetos, interpretar señales mediante imágenes o tomar fotografías desde nuestra perspectiva necesitarían otro tipo de hardware.
Por eso, eliminar la cámara implicaría renunciar a algunas capacidades, pero permitiría ofrecer un dispositivo con una propuesta diferente.
Quitar la cámara no significa eliminar todos los problemas de privacidad
Aquí aparece otro detalle importante: las nuevas gafas Luna seguirían incorporando micrófonos.
Aunque no puedan grabar imágenes, estos componentes permitirían interactuar con la inteligencia artificial mediante la voz.
Eso significa que continuarían existiendo preguntas sobre qué información se procesa, cuándo se activan los micrófonos y cómo se gestionan los datos.
No sería correcto asumir que unas gafas sin cámara garantizan privacidad absoluta.
La diferencia es que eliminarían la posibilidad de grabar fotografías y videos directamente desde la montura, una de las principales preocupaciones que han acompañado a los dispositivos actuales.
Meta tendría que explicar cómo funcionarán los controles de audio y qué medidas implementará para proteger tanto a los usuarios como a las personas que se encuentran a su alrededor.
Google Glass ya había demostrado que llevar una cámara en la cara puede ser complicado
La discusión sobre las cámaras integradas en gafas no es nueva.
En 2013, Google comenzó a distribuir las primeras unidades de Google Glass, unas gafas capaces de mostrar información y capturar fotografías y videos.
Su diseño despertó un enorme interés tecnológico, pero también provocó controversias relacionadas con la privacidad.
Algunos establecimientos comenzaron a restringir su uso y el dispositivo nunca consiguió convertirse en un producto de consumo masivo.
Google terminó retirando la versión Explorer del mercado en 2015 y posteriormente orientó el proyecto hacia aplicaciones empresariales, antes de finalizar también esa línea.
Meta consiguió superar parte de las dificultades iniciales gracias a un diseño más convencional y a funciones que resultan útiles en el día a día.
Sin embargo, la privacidad vuelve a convertirse en un desafío para la adopción de esta tecnología.
La diferencia es que ahora las gafas inteligentes cuentan con asistentes de inteligencia artificial mucho más avanzados y pueden realizar tareas que hace una década parecían ciencia ficción.
¿Las gafas inteligentes podrían reemplazar al celular?
Meta lleva años explorando dispositivos que permitan interactuar con servicios digitales sin depender constantemente de un teléfono.
Las gafas inteligentes representan una de las posibilidades más interesantes porque pueden acompañarnos durante el día sin ocupar nuestras manos.
Sin embargo, todavía existen limitaciones importantes relacionadas con la autonomía, la comodidad, la privacidad y las capacidades de procesamiento.
Las gafas sin cámara podrían resultar atractivas para personas que buscan escuchar contenido y utilizar asistentes de inteligencia artificial sin incorporar funciones de grabación.
Por su parte, los modelos equipados con cámaras continuarían ofreciendo posibilidades para creadores de contenido, viajeros y usuarios que necesitan capturar imágenes o recibir asistencia visual.
Es posible que ambas categorías convivan durante los próximos años, en lugar de que una sustituya completamente a la otra.
El futuro de las gafas inteligentes también depende de la confianza
La tecnología ha demostrado que es posible integrar cámaras, micrófonos y asistentes de inteligencia artificial en unas gafas que parecen convencionales.
Ahora el desafío consiste en conseguir que las personas se sientan cómodas utilizándolas y compartiendo espacios con quienes las llevan.
Eliminar la cámara podría ayudar a reducir algunas preocupaciones, aunque no resolvería automáticamente todos los problemas relacionados con la privacidad.
Si las filtraciones se confirman, las próximas gafas de Meta representarían un cambio interesante: pasar de intentar registrar todo lo que vemos a desarrollar un accesorio que nos acompañe mediante la voz y el audio.
Porque quizás el siguiente gran avance de las gafas inteligentes no consista en incorporar otra cámara, una pantalla más grande o un procesador más potente.
Tal vez consista en aprender que no todo lo que vemos necesita ser grabado.
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