IONIX LATAM pone el foco en la identidad digital más allá de las credenciales y el primer acceso
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La identidad digital no termina de comprobarse cuando alguien escribe correctamente su usuario y contraseña. Esa validación permite iniciar una sesión, pero no necesariamente explica quién está ejecutando cada operación posterior ni si las condiciones de acceso siguen siendo confiables.
El desafío cobra relevancia ante el uso de credenciales comprometidas, que, según el Data Breach Investigations Report 2025 de Verizon, representaron el 22 % de los vectores de acceso inicial en las brechas analizadas. Cuando un tercero obtiene datos de acceso válidos, los controles concentrados exclusivamente en la autenticación inicial pueden no ser suficientes para reconocer lo que ocurre después.
Para Mario Aranda, director general de IONIX LATAM, la confianza debe entenderse como una condición que puede cambiar a lo largo de la interacción. El vocero señala que las organizaciones necesitan reconocer esos cambios y tener capacidad de respuesta mientras la operación sigue en curso, en vez de asumir que una autenticación exitosa garantiza la legitimidad de toda la sesión.
Desde esta perspectiva, factores como el dispositivo, la ubicación, la conexión y el tipo de transacción adquieren importancia cuando se analizan de manera conjunta. La intención no es interpretar cada novedad como un ataque, sino identificar combinaciones de señales que justifiquen una evaluación más profunda antes de autorizar determinadas acciones.
Para el negocio digital, este planteamiento supone ampliar la mirada sobre la protección de la identidad. Ya no basta con comprobar quién consigue ingresar: también es necesario evaluar el contexto en el que opera, especialmente cuando intenta acceder a información sensible o ejecutar transacciones de mayor riesgo.
Yesid Aguilar
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