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El telescopio Swift caerá a la Tierra el 4 de noviembre: ¿podrían llegar sus restos a Colombia?

🕒 Lectura estimada: 9 min

La NASA prevé que Swift reingrese a la atmósfera el 4 de noviembre. Colombia está en la franja posible. Conoce los riesgos y horarios.


Después de casi 22 años estudiando el universo, el observatorio Swift de la NASA está a punto de regresar a la atmósfera terrestre. La agencia espacial estima que su reentrada ocurrirá el miércoles 4 de noviembre de 2026, aunque todavía no sabe dónde caerán los posibles fragmentos. Colombia se encuentra dentro de la franja geográfica de reentrada, pero eso no significa que exista una amenaza concreta para el país.

Durante más de dos décadas, el telescopio espacial Swift estuvo mirando hacia las estrellas, investigando algunas de las explosiones más poderosas del universo.

Ahora, su último viaje será en dirección contraria.

El Observatorio Neil Gehrels Swift de la NASA, una nave de aproximadamente 1.500 kilogramos lanzada en noviembre de 2004, se encuentra en la etapa final de su descenso hacia la Tierra.

Después de un intento fallido de rescate espacial y de concluir sus operaciones científicas el pasado 20 de octubre, el satélite está próximo a entrar en las capas más densas de nuestra atmósfera.

Y aunque buena parte de su estructura se desintegrará durante el proceso, algunos componentes podrían sobrevivir y alcanzar la superficie terrestre.

La noticia ha despertado una pregunta inevitable: ¿dónde caerán esos restos?

¿Cuándo caerá el telescopio Swift a la Tierra?

La NASA publicó el 2 de noviembre una actualización sobre el destino del observatorio.

Según las estimaciones de la Fuerza Espacial de Estados Unidos, Swift podría reingresar a la atmósfera el miércoles 4 de noviembre de 2026, aproximadamente a las 3:30 de la mañana, hora de Colombia.

Sin embargo, existe un margen de incertidumbre de 11 horas antes o después de ese momento.

Esto significa que la reentrada podría ocurrir desde las 4:30 de la tarde del martes 3 de noviembre hasta las 2:30 de la tarde del miércoles 4, utilizando la hora colombiana.

Y no, no se trata de un evento programado.

El telescopio está descendiendo sin un sistema que permita controlar su trayectoria y dirigirlo hacia una zona específica.

Por eso, los científicos necesitan actualizar constantemente sus cálculos a partir de las observaciones de su órbita.

Pequeñas variaciones en la densidad de la atmósfera pueden adelantar o retrasar la reentrada varias horas.

La fecha y la hora exactas podrían conocerse con mayor precisión durante las últimas etapas del descenso.

¿Los restos del telescopio Swift podrían caer en Colombia?

Esta es probablemente la pregunta que más interesa a nuestros lectores.

La respuesta es que Colombia se encuentra dentro de la franja geográfica donde podría producirse la reentrada, pero todavía no existe una predicción que indique que los restos caerán en territorio colombiano.

La NASA explicó que, debido a la inclinación de su órbita, Swift solamente puede reingresar dentro de una zona comprendida entre los 20,6 grados de latitud norte y los 20,6 grados de latitud sur.

Esa enorme franja rodea el planeta e incluye partes de América Latina, África, Asia, Australia y extensas regiones oceánicas.

Colombia se encuentra dentro de esos límites.

Sin embargo, que un territorio esté incluido en la franja no significa que vaya a recibir fragmentos.

El observatorio se desplaza a enorme velocidad alrededor del planeta, de manera que una pequeña diferencia en la hora de reentrada puede desplazar su trayectoria miles de kilómetros.

Por ahora, ningún punto de Colombia ha sido identificado oficialmente como lugar de impacto.

¿Qué tan peligroso es el regreso de Swift?

Aunque el observatorio tiene una masa aproximada de una tonelada y media, no toda esa estructura llegará intacta a la Tierra.

Durante la reentrada, el satélite atravesará regiones cada vez más densas de la atmósfera a velocidades orbitales.

El intenso calentamiento y las fuerzas aerodinámicas harán que buena parte de sus componentes se destruyan.

No obstante, algunas piezas más resistentes podrían sobrevivir.

Entre ellas se mencionan elementos de tungsteno, partes de los espejos y determinados componentes mecánicos.

La NASA estima que el riesgo de que la reentrada cause daños personales es de aproximadamente uno entre 2.100.

Esta cifra corresponde a una evaluación del riesgo global asociado al evento, no a la probabilidad de que una persona determinada resulte herida.

En otras palabras, no significa que uno de cada 2.100 colombianos esté en peligro.

Aunque el riesgo se considera bajo, la posibilidad de que sobrevivan fragmentos hace necesario mantener el seguimiento de la trayectoria.

¿Por qué no pueden decir exactamente dónde caerá?

Predecir el lugar de reentrada de un satélite sin control es mucho más complicado de lo que parece.

Swift no está descendiendo verticalmente hacia un punto fijo.

Continúa desplazándose alrededor de la Tierra mientras pierde altitud debido a la resistencia de las capas superiores de la atmósfera.

A medida que se aproxima al planeta, esa resistencia aumenta.

Además, la actividad solar puede modificar la densidad atmosférica y acelerar el descenso.

El resultado es una combinación de factores que dificulta establecer con anticipación el momento exacto en que el satélite dejará de mantenerse en órbita.

Y como la Tierra gira mientras Swift continúa su recorrido, una diferencia de minutos puede cambiar considerablemente la región sobre la que se produzca la reentrada.

Por eso, una franja de posibilidad no debe confundirse con un pronóstico de impacto sobre una ciudad o un país.

Un rescate de 30 millones de dólares que terminó en fracaso

Lo interesante es que la NASA intentó evitar este desenlace.

Durante 2026, la agencia impulsó una misión comercial de aproximadamente 30 millones de dólares destinada a elevar la órbita del telescopio.

La operación estaba a cargo de Katalyst Space, una empresa que desarrolló una nave robótica llamada LINK.

Su objetivo era acercarse a Swift, capturarlo mediante un mecanismo especializado y trasladarlo hacia una órbita más alta.

Si hubiera tenido éxito, el telescopio habría podido continuar sus operaciones científicas durante más tiempo.

Pero las cosas no salieron como estaba previsto.

Después de su lanzamiento en julio, la nave LINK presentó problemas técnicos relacionados con el control de orientación.

Las dificultades impidieron completar la maniobra de rescate.

En agosto, la NASA anunció que la operación no podría realizarse.

Swift perdió así su última oportunidad de recuperar una órbita más segura.

¿Por qué Swift terminó cayendo después de tantos años?

El telescopio fue lanzado el 20 de noviembre de 2004 con una misión principal prevista para apenas dos años.

Sin embargo, terminó trabajando durante casi 22.

Su especialidad era detectar estallidos de rayos gamma, fenómenos extraordinariamente energéticos relacionados con algunos de los procesos más violentos del cosmos.

Cuando identificaba uno de esos acontecimientos, Swift podía orientar rápidamente sus instrumentos y enviar alertas a otros observatorios.

Así, los astrónomos podían estudiar eventos que en ocasiones duran apenas unos segundos.

Durante su larga vida también contribuyó a investigar agujeros negros, supernovas, galaxias activas y diferentes objetos del sistema solar.

Pero el paso del tiempo y las condiciones de la órbita comenzaron a jugar en su contra.

La actividad solar reciente calentó y expandió las capas superiores de la atmósfera, aumentando la resistencia que experimentaba la nave.

Swift comenzó a perder altitud cada vez más rápidamente.

El 20 de octubre de 2026 había descendido hasta aproximadamente 275 kilómetros, una altura a la que ya no podía mantener sus instrumentos apuntando de manera estable hacia los objetivos científicos.

Ese día terminó su actividad operacional.

¿Qué hacer si aparecen restos de un satélite?

Aunque la posibilidad de encontrar fragmentos de Swift es reducida, este tipo de acontecimientos sirve para recordar algunas recomendaciones generales de seguridad.

Si una persona encuentra un objeto metálico desconocido que parece proceder de una nave espacial, no debería tocarlo, manipularlo ni intentar llevárselo como recuerdo.

Los restos de equipos espaciales pueden presentar bordes cortantes, materiales peligrosos o componentes estructurales dañados.

Lo adecuado es mantener distancia y comunicar el hallazgo a las autoridades correspondientes, que podrán determinar si se necesita una evaluación especializada.

Tampoco conviene difundir fotografías o videos afirmando que pertenecen a Swift sin contar con una verificación oficial.

Durante acontecimientos de gran interés público es frecuente que circulen imágenes antiguas de meteoritos, cohetes y otros satélites presentadas como si fueran actuales.

La NASA continúa vigilando los últimos momentos de Swift

La NASA y la Fuerza Espacial estadounidense mantendrán el seguimiento del observatorio mientras se aproxima a la reentrada.

Las nuevas estimaciones permitirán reducir progresivamente la incertidumbre sobre la hora y, posiblemente, sobre las zonas de riesgo.

Sin embargo, hasta que exista una predicción más precisa, no es posible señalar un lugar concreto donde caerán los fragmentos que puedan sobrevivir.

Para los habitantes de Colombia, el dato importante es que el país está geográficamente dentro de la franja de reentrada, pero no existe evidencia de una trayectoria de impacto confirmada sobre su territorio.

La recomendación es seguir las actualizaciones de fuentes oficiales y evitar interpretaciones alarmistas.

El último viaje de un telescopio que hizo historia

Más allá de las preocupaciones por su regreso, el final de Swift representa la despedida de una misión científica extraordinaria.

Durante casi 22 años, sus instrumentos ayudaron a estudiar explosiones cósmicas, descubrir fenómenos inesperados y coordinar observaciones entre telescopios de todo el mundo.

Su larga trayectoria demuestra que una misión espacial puede superar ampliamente las expectativas iniciales de quienes la diseñaron.

Ahora, el mismo planeta desde el que fue lanzado se prepara para recibir sus restos.

El observatorio que dedicó su existencia a estudiar algunas de las explosiones más impresionantes del universo terminará consumido, en buena parte, por el intenso calor de nuestra propia atmósfera.

Swift está a punto de desaparecer del cielo, pero los descubrimientos que hizo posibles seguirán formando parte de la historia de la astronomía.

Y mientras llega ese momento, científicos de diferentes organismos continuarán vigilando su descenso para responder con mayor precisión a las dos preguntas que todavía permanecen abiertas: cuándo y dónde terminará su viaje.

Actualización: 3 de noviembre de 2026. Las fechas, horarios y zonas mencionadas corresponden a estimaciones oficiales y pueden modificarse a medida que se obtengan nuevos datos orbitales.

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james

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