7.532 integrantes de la Fuerza Pública han sido víctimas del conflicto armado en Colombia: Ottobock y el Hospital Militar Central destacan el papel de la rehabilitación
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En Colombia, 7.532 integrantes de la Fuerza Pública han sido víctimas de minas antipersonal y otros hechos asociados al conflicto armado desde 1990. Detrás de esta cifra hay personas cuyas vidas cambiaron a raíz de lesiones que, en muchos casos, implicaron la pérdida de una o varias extremidades y el inicio de largos procesos de rehabilitación.
Frente a esta realidad, Ottobock y el Hospital Militar Central trabajan conjuntamente para visibilizar la importancia de la rehabilitación y las oportunidades que ofrecen las soluciones protésicas para recuperar la movilidad y la autonomía. A través de una iniciativa audiovisual, ambas instituciones buscan poner en el centro las historias de quienes han enfrentado las consecuencias del conflicto y mostrar cómo el acompañamiento especializado puede contribuir a reconstruir sus proyectos de vida.
La cifra corresponde a las estadísticas de Acción Integral Contra Minas Antipersonal, con corte a febrero de 2026, que registran un total acumulado de 12.722 víctimas desde 1990: 7.532 integrantes de la Fuerza Pública y 5.190 civiles. Estos datos dimensionan el impacto del conflicto armado y la necesidad de garantizar procesos de atención y rehabilitación para las personas afectadas.
En este contexto, el Hospital Militar Central cumple un papel fundamental al brindar atención en salud a los afiliados y beneficiarios del Subsistema de Salud de las Fuerzas Militares, entre ellos integrantes de la Fuerza Pública que requieren procesos de rehabilitación tras sufrir amputaciones. Por su parte, Ottobock aporta su experiencia en tecnología protésica y ortésica, así como soluciones de movilidad adaptadas a las condiciones y necesidades de cada paciente.
“En un proceso de rehabilitación, una prótesis representa mucho más que recuperar la posibilidad de caminar. Puede significar volver al trabajo, estudiar, compartir con la familia o retomar actividades que hacen parte del proyecto de vida de una persona. Por eso, cada solución debe responder a las condiciones físicas, necesidades y objetivos de quien la utiliza”, explica Juan Pablo Caballero, Coordinador de Marketing Andina de Ottobock.
En el marco de esta alianza, Ottobock aporta prótesis de tecnología intermedia y alta, seleccionadas de acuerdo con el nivel de amputación, la condición física y el nivel de actividad de cada paciente. El proceso incluye valoración clínica, adaptación personalizada de las soluciones y seguimiento para acompañar su evolución.
La rehabilitación no termina con la entrega de una prótesis. La adaptación progresiva, el entrenamiento y el desarrollo de nuevas habilidades son fundamentales para que cada persona pueda desenvolverse con mayor seguridad en sus actividades cotidianas. Dependiendo de las condiciones de cada paciente, estos avances pueden facilitar acciones como subir escaleras, caminar mayores distancias, regresar a sus actividades laborales o incluso practicar deporte.
Más allá de los dispositivos y las tecnologías disponibles, el propósito es que los procesos de rehabilitación respondan a las expectativas y necesidades individuales. Por esta razón, los avances también se reflejan en la recuperación de la confianza, la independencia y la posibilidad de retomar espacios de participación familiar, social y laboral.
Con este trabajo conjunto, Ottobock reafirma su compromiso con el desarrollo de soluciones de movilidad y con el fortalecimiento de los procesos de rehabilitación en Colombia, promoviendo una atención centrada en las personas, sus capacidades y sus objetivos de autonomía e inclusión.
Link del video: https://www.instagram.com/reels/DfIIyq0MaKa/
james
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