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Guapacho – Tecnología, ciencia y cultura digital

Viviendo en el país del “Usted no sabe quién soy yo”  

Ya sabemos que la noticia nos tiene hasta la coronilla, ya habremos escuchado la versión de medio mundo que indignado se rebela ante una afrenta que se hace cada día más patente, sobre todo cuando el personaje que las pronuncia esta tomado, tiene alguna cuota de poder y no tienen problema alguno de mover sus palancas, al  no ser satisfechos sus caprichos o pasado por alto sus faltas, sobre todo cuando es ante un uniformado.

Y aclaro no estoy defendiendo a los policías, admito que realizan una excelente labor, los hay, algunos pocos, quienes manchan el verde oliva, con sus actos o con el simple hecho de faltar a su labor primaria, la cual es cuidar a la ciudadanía, y aunque el trabajo realizado por largas horas los llena de sueño, estrés y cansancio, es verdad que se espera de ellos, a veces una paciencia sobrehumana, la cual es puesta a prueba por muchos personajes que día tras día tienen que enfrentar.

Que un ciudadano se sirva de la coincidencia de un apellido, de una gruesa cuenta bancaria y de haber pasado por una universidad de prestigio (aquí tuve que rehacer el texto, dado que decía haber recibido una cara “educación”, pero creo que no encuadra en el contexto), para protegerse con un  “Usted no sabe quién soy yo, seguido de atropellos y de amenazas a personas que representan la autoridad, debería ser castigado ejemplarmente, no tanto por encontrase en alicoramiento, de lo cual estaba en todo su derecho, sino por haberse comportado de una manera que deja mucho que desear acerca de la clase que presume tener.

No imagino a este señor o a cualquier otro, diciendo lo mismo ante un retén guerrillero, un grupo como el ISIS o en cualquier ciudad de Estados Unidos, posiblemente hubiera agachado la cabeza tratando de ocultar lo máximo posible su condición económica, política y social, rogando a un Dios para que no sea identificado, para después ser conducido a un sitio en el cual posiblemente no pudiera hacer llamadas para evitar el curso legal a que haya lugar.

Y perdónenme pero antes que un arrepentimiento, es necesario un llamado de alerta, para que este tipo de actitudes no se sigan presentando, en las que usurpar el apellido de una familia sea garantía de una salida fácil. Es necesario que la “educación” que se reciba en casa, en colegios y universidades, antes de crear personas que sepan hacer dinero y manejar empresas, debe preocuparse por crear conciencia del ser personas, de ser buenos ciudadanos y de aprender que del respeto depende una sana convivencia, lo cual es germen de algo que la sociedad está buscando por todos los medios y no nos hemos cansado de tener la esperanza de hallar: La Paz

Solo esperemos a ver cómo termina toda esta novela, que ya involucró a un expresidente y a la CIA entre otras cosas.