Usted puede llamarlo como quiera o como deba, siempre que esté seguro de que su interlocutor conozca el código lingüístico que utiliza. Otra cosa es la historia de la evolución de un idioma. La posterior evolución de la raíz del gallego y el portugués es tan íntima que algunos lingüistas se refieren al galaico-portugués para referirse a ambas lenguas. El catalán proviene de valencia; el castellano, de la zona de La Rioja-Álava. La prueba de que usted puede llamar de formas diferentes a un idioma la tiene en que, a lo que nosotros llamamos alemán, los ingleses lo llaman german; los italianos, tedesco; los rusos, niemnisky; y los propios alemanes, deutsch. Dígame, ¿cuál es la válida? Pero tiene usted razón: lo que hay que leer a veces.