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«Es necesario levantar la voz contra el acoso telefónico a las mujeres en Colombia»
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Columna de opinión escrita por: Nicolás Vargas, Country Manager de Truecaller en Colombia
En marzo, cuando el mundo entero se prepara para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, solemos hablar de brechas salariales, liderazgo femenino y participación política. Son conversaciones necesarias. Pero no es suficiente. También hay una forma de violencia cotidiana y normalizada que también merece estar en la agenda pública: el acoso telefónico. Y debemos levantar la voz al respecto.
Según un estudio que hicimos recientemente en Truecaller, en Colombia nueve de cada diez mujeres han sido víctimas de acoso telefónico, ya sea a través de llamadas o mensajes con contenido sexual o inapropiado no solicitado. No es un dato menor. Es una señal de alerta.
El acoso telefónico se ha convertido en una expresión persistente de violencia digital. El 64 % de estas comunicaciones proviene de números desconocidos, lo que dificulta la denuncia y fomenta la impunidad. Además, no se trata de hechos aislados. El 24 % de las mujeres reporta recibir este tipo de llamadas varias veces al mes, generando un estado de alerta constante.
Los patrones también revelan una realidad inquietante. El acoso aumenta hacia el final de la semana. Los viernes (28 %) y sábados (35 %) son los días más críticos. Casi la mitad de estas llamadas o mensajes se concentran entre las 8:00 pm. y la medianoche. Es decir, cuando muchas mujeres regresan a casa, comparten con sus familias o simplemente intentan descansar.
El impacto del acoso telefónico contra las mujeres en Colombia, no es sólo estadístico, también es emocional. El 50 % de las víctimas afirma sentir rabia, pero el 42 % reporta sentir miedo. Y cuando el miedo entra en la ecuación, estamos frente a algo más grave que una “llamada incómoda”. Estamos frente a una forma de intimidación que afecta el comportamiento normal, como dejar de contestar números desconocidos, cambiar rutinas, evitar responder mensajes, incluso limitar oportunidades laborales.
Cuando una mujer siente temor de contestar su propio teléfono, hemos normalizado demasiado la violencia.
El acoso telefónico no ocurre en la calle ni deja evidencia física, pero sí invade la intimidad. Entra directamente en el dispositivo más personal que tenemos. Y lo hace, en la mayoría de los casos, desde el anonimato. La pregunta es: ¿qué estamos haciendo al respecto?
La tecnología no resolverá por sí sola un problema cultural, pero sí puede reducir su impacto. Herramientas de identificación de llamadas, bloqueo de números reportados y sistemas colaborativos permiten devolverle a las usuarias información y capacidad de decisión antes de contestar. Es una forma concreta de recuperar el control.
Consideramos que la responsabilidad debe ser compartida. Necesitamos mayor educación digital, campañas de sensibilización, articulación con autoridades y un rechazo social claro frente a estas conductas. El silencio también perpetúa la violencia.
En este Día de la Mujer, el llamado es a ampliar la conversación. La seguridad no se limita a los espacios físicos. También incluye los entornos digitales y telefónicos. Garantizar que una mujer pueda contestar su teléfono sin miedo debería ser parte de cualquier agenda de equidad.
Como padre de una bebé, he tomado aún más conciencia de los peligros que enfrentan las mujeres en su vida cotidiana, incluso en su propio teléfono. Por eso levanto la voz: porque es momento de que dejemos de tratar el acoso telefónico como algo “normal” y pasemos a la acción, hombres y mujeres por igual. Creo firmemente que cuando más hombres asumimos públicamente esta conversación y rechazamos estas conductas, más se rompe el silencio y más se fortalece el apoyo que las mujeres necesitan, para construir un entorno más seguro.
Columna de opinión escrita por: Nicolás Vargas, Country Manager de Truecaller en Colombia
soni Jimenez
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