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El telescopio Swift caerá a la Tierra tras 22 años en el espacio

🕒 Lectura estimada: 5 min

El telescopio Swift de la NASA caerá a la Tierra tras casi 22 años en órbita. Conoce por qué terminó su misión y qué ocurrió con el intento de rescate.


La NASA confirmó el final de una de sus misiones astronómicas más longevas. Después de casi 22 años estudiando las explosiones más poderosas del universo, el telescopio espacial Swift se prepara para regresar a la atmósfera terrestre, luego de que fracasara un ambicioso intento de rescate.

El espacio también tiene despedidas. El telescopio Swift, uno de los observatorios más importantes de la NASA para estudiar fenómenos extremos del universo, terminó oficialmente sus operaciones científicas el pasado 20 de octubre de 2026.

La agencia espacial estadounidense confirmó que el observatorio, lanzado el 20 de noviembre de 2004, ha perdido tanta altitud que ya no puede mantener las condiciones necesarias para realizar observaciones astronómicas.

Su destino parece inevitable: reingresar a la atmósfera terrestre durante las próximas semanas, poniendo fin a una aventura científica que se prolongó mucho más allá de lo previsto.

¿Por qué el telescopio Swift caerá a la Tierra?

Aunque solemos imaginar que los satélites permanecen flotando indefinidamente alrededor del planeta, la realidad es diferente.

Incluso a cientos de kilómetros de altura existen partículas de la atmósfera terrestre capaces de generar una pequeña resistencia sobre los objetos que orbitan nuestro planeta.

Con el tiempo, este fenómeno, conocido como arrastre atmosférico, provoca que los satélites pierdan velocidad orbital y altitud.

En el caso de Swift, la situación se agravó por la intensa actividad solar de los últimos años. La energía procedente del Sol calentó y expandió las capas superiores de la atmósfera, aumentando la resistencia que experimentaba el observatorio.

El 20 de octubre, Swift descendió hasta aproximadamente 275 kilómetros de altitud. A esa altura, el arrastre atmosférico impedía que sus telescopios apuntaran de manera estable hacia los objetos que debían estudiar.

La NASA decidió entonces finalizar sus operaciones y preparar la nave para su inevitable reingreso.

Un rescate espacial que no salió como esperaban

La historia pudo haber tenido un desenlace diferente.

Consciente de que Swift estaba perdiendo altura rápidamente, la NASA impulsó una misión comercial junto a la empresa Katalyst Space Technologies.

El objetivo era utilizar una pequeña nave robótica llamada LINK para acercarse al telescopio, capturarlo y elevarlo hasta una órbita más segura.

La operación representaba una oportunidad para demostrar que los satélites antiguos podían recibir asistencia mecánica sin necesidad de enviar astronautas.

Sin embargo, poco después de su lanzamiento en julio de 2026, LINK presentó problemas en sus sistemas de control de orientación.

Las dificultades técnicas impidieron realizar la maniobra de captura y elevación orbital. En agosto, la NASA confirmó que el rescate no podría completarse.

Pese al resultado, la experiencia dejó conocimientos útiles para futuras misiones de mantenimiento y asistencia de satélites.

¿Qué descubrió Swift durante sus casi 22 años de trabajo?

Swift fue diseñado originalmente para una misión principal de apenas dos años. Sin embargo, terminó trabajando durante casi 22, multiplicando por más de diez su duración prevista.

Su especialidad fueron los estallidos de rayos gamma, explosiones cósmicas tan poderosas que, durante unos segundos, pueden liberar cantidades extraordinarias de energía.

Estos fenómenos suelen estar relacionados con el colapso de estrellas masivas o con la fusión de objetos extremadamente densos, como las estrellas de neutrones.

Swift tenía una capacidad particularmente valiosa: detectar estos eventos y orientar rápidamente sus instrumentos para estudiar lo que ocurría después de la explosión.

También realizó observaciones de agujeros negros, supernovas, galaxias activas, cometas y otros objetos del sistema solar.

Gracias a sus instrumentos de rayos X, luz ultravioleta y luz visible, los astrónomos pudieron estudiar acontecimientos que, en muchos casos, desaparecen antes de que otros telescopios logren observarlos.

¿Representa algún peligro su caída a la Tierra?

La NASA espera que la mayor parte del telescopio se desintegre durante su paso por la atmósfera, debido a las elevadas temperaturas generadas durante el reingreso.

Aunque algunos componentes podrían sobrevivir, las evaluaciones disponibles consideran poco probable que los restos ocasionen daños a personas o propiedades.

Por ahora, no se ha confirmado una fecha exacta ni un lugar de reingreso.

Las condiciones atmosféricas y la evolución de su trayectoria determinarán cuándo se producirá el último descenso del observatorio.

El legado de un telescopio que superó todas las expectativas

La despedida de Swift demuestra que la exploración espacial no depende únicamente de construir instrumentos cada vez más grandes o sofisticados.

También depende de aprovechar al máximo aquellos que ya están funcionando.

Durante casi 22 años, este observatorio permitió a los científicos estudiar algunos de los acontecimientos más violentos y misteriosos del universo.

Su historia también deja una lección sobre el futuro de la industria espacial: la posibilidad de reparar, recuperar o prolongar la vida de satélites será cada vez más importante en un entorno orbital donde operan miles de dispositivos.

Swift dejará de orbitar nuestro planeta, pero los datos científicos que reunió continuarán siendo utilizados durante muchos años.

Porque, aunque un telescopio desaparezca del cielo, los descubrimientos que hizo posibles permanecen.

CATEGORÍAS:

Espacio, Sociedad, Tecnología

james

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