Sam Altman confirma que OpenAI desarrolla un robot humanoide y prepara una demostración para 2027. ¿Qué papel tendrá la tecnología de ChatGPT?
La compañía detrás de ChatGPT quiere llevar la inteligencia artificial al mundo físico. Sam Altman confirmó los planes para construir un robot con forma humana y anticipó que en 2027 podríamos conocer una primera demostración. Sin embargo, todavía faltan varios años para verlo trabajando entre nosotros.
Durante los últimos años, ChatGPT ha demostrado que la inteligencia artificial puede escribir textos, responder preguntas, programar, analizar imágenes y ayudar a resolver problemas complejos.
Pero ¿qué pasaría si esa tecnología tuviera brazos, piernas y pudiera interactuar físicamente con el mundo?
Esa posibilidad ya forma parte de los planes de OpenAI, la empresa responsable de ChatGPT.
Su director ejecutivo, Sam Altman, confirmó que la compañía trabaja para desarrollar un robot humanoide, una iniciativa que podría llevar sus avances en inteligencia artificial más allá de las pantallas de computadores y teléfonos inteligentes.
Durante una entrevista con el pódcast Sources, Altman reconoció que OpenAI pretende construir máquinas con forma humana, aunque también contempla otros diseños robóticos.
Posteriormente, en una conversación con Fortune, adelantó que espera presentar una demostración durante 2027.
La noticia marca una nueva etapa para la compañía, que hasta ahora es conocida principalmente por desarrollar modelos de inteligencia artificial capaces de procesar información, mantener conversaciones y generar contenidos digitales.
Sin embargo, crear un robot que pueda comprender instrucciones y actuar en el mundo real representa un desafío mucho mayor que desarrollar un asistente virtual.
OpenAI quiere construir un robot humanoide, pero no será tan sencillo como poner ChatGPT dentro de una máquina
La idea de incorporar inteligencia artificial a un cuerpo robótico parece relativamente sencilla.
Si ChatGPT ya puede entender instrucciones como organizar una agenda o explicar cómo preparar una receta, ¿por qué no utilizar una tecnología similar para que un robot realice esas actividades?
El problema es que comprender una orden no equivale a ejecutarla físicamente.
Imaginemos que le pedimos a un robot que prepare una taza de café.
Primero tendría que identificar la taza, localizar los ingredientes, reconocer los objetos de la cocina y planificar los movimientos necesarios.
Después debería manipular cada elemento con suficiente precisión para evitar accidentes.
Todo esto requiere combinar inteligencia artificial, cámaras, sensores, motores, sistemas de control y mecanismos capaces de interpretar constantemente lo que sucede alrededor.
Una inteligencia conversacional puede formar parte de esa arquitectura, pero no basta por sí sola para controlar un robot.
Por eso, aunque es razonable pensar que OpenAI aprovechará tecnologías relacionadas con ChatGPT, la compañía todavía no ha confirmado que su humanoide utilizará directamente ChatGPT como cerebro.
Lo que sí ha dejado claro es que considera fundamental desarrollar sistemas de inteligencia capaces de comprender y actuar en entornos físicos.
¿Por qué OpenAI quiere que su robot tenga forma humana?
Uno de los aspectos más interesantes de las declaraciones de Altman es su explicación sobre la elección de un diseño humanoide.
En lugar de desarrollar exclusivamente máquinas con ruedas, brazos industriales o estructuras especializadas, OpenAI también quiere explorar robots con una anatomía similar a la nuestra.
La razón es bastante práctica: gran parte de los espacios y herramientas que utilizamos diariamente fueron diseñados para seres humanos.
Las escaleras, puertas, mesas, interruptores, herramientas y pasillos están adaptados a nuestras dimensiones y capacidades físicas.
Un robot con brazos, manos y piernas podría desenvolverse en esos ambientes sin necesidad de modificar completamente las instalaciones.
Esto podría resultar especialmente útil en fábricas, almacenes, centros logísticos y otros espacios donde trabajan personas.
Sin embargo, Altman considera que la forma del robot es menos importante que resolver el verdadero desafío tecnológico: desarrollar la inteligencia que permita controlar sus movimientos y tomar decisiones.
En otras palabras, construir un cuerpo robótico es complicado, pero conseguir que se comporte de manera útil, segura y autónoma es todavía más difícil.
OpenAI espera mostrar su robot en 2027
Una de las principales novedades es que Altman ya estableció una expectativa temporal para el proyecto.
Durante una entrevista publicada por Fortune el 15 de septiembre de 2026, el directivo aseguró que espera contar con una demostración impresionante durante 2027.
No obstante, también advirtió que faltarán varios años antes de que los robots puedan verse circulando habitualmente por las calles.
Una demostración puede servir para mostrar avances tecnológicos en un ambiente preparado y controlado, pero no necesariamente significa que el dispositivo esté listo para producirse a gran escala.
OpenAI todavía no ha publicado especificaciones sobre la altura, el peso, la autonomía energética, las capacidades de movimiento o los materiales de su futuro humanoide.
Tampoco ha mostrado un diseño definitivo.
Por ahora, lo confirmado es la intención de desarrollar estos robots y la expectativa de enseñar avances durante 2027.
OpenAI está contratando ingenieros para construir robots reales
La apuesta de OpenAI por la robótica va más allá de las declaraciones de su director ejecutivo.
La compañía mantiene una división dedicada al desarrollo de sistemas robóticos de propósito general y está contratando profesionales especializados en diferentes áreas.
Entre las vacantes publicadas aparecen ingenieros de control robótico, especialistas en software, técnicos de actuadores, ingenieros mecánicos y expertos en fabricación de motores.
Estos perfiles resultan fundamentales para desarrollar máquinas capaces de moverse y manipular objetos.
Por ejemplo, un actuador es un componente que transforma energía en movimiento y permite controlar articulaciones o mecanismos robóticos.
Para construir un humanoide funcional no basta con disponer de motores potentes. También es necesario coordinar sus movimientos, interpretar la información de los sensores y responder a situaciones imprevistas.
Las ofertas laborales oficiales muestran que OpenAI está trabajando tanto en el software que controlará estas máquinas como en componentes físicos y sistemas de fabricación.
Esto sugiere que la compañía no pretende limitarse a suministrar modelos de inteligencia artificial a fabricantes externos, sino que está explorando el desarrollo de tecnología robótica propia.
Los primeros robots de OpenAI podrían trabajar en fábricas
Aunque resulta atractivo imaginar un robot con ChatGPT ayudándonos en casa, las primeras aplicaciones del proyecto podrían ser mucho más industriales.
De acuerdo con las descripciones de puestos de trabajo y los objetivos expuestos por su equipo de robótica, OpenAI está investigando sistemas de propósito general capaces de desenvolverse en entornos físicos complejos.
Una de las posibilidades es desarrollar robots que colaboren con trabajadores especializados en la construcción y operación de infraestructura.
Esto podría incluir actividades que requieren manipulación de componentes, movimiento de materiales y ejecución de tareas repetitivas.
A largo plazo, la compañía contempla máquinas capaces de realizar una variedad mucho mayor de actividades.
Pero todavía no hay un anuncio comercial que establezca cuáles serán las primeras funciones concretas del humanoide.
La prioridad actual parece ser lograr que los sistemas robóticos aprendan a actuar de forma confiable en el mundo físico, una capacidad que la industria todavía está desarrollando.
OpenAI ya había experimentado con robots antes de ChatGPT
Aunque esta iniciativa pueda parecer completamente nueva, OpenAI lleva años investigando cómo aplicar inteligencia artificial a sistemas robóticos.
Uno de sus proyectos más conocidos fue Dactyl, una mano robótica que aprendió a manipular objetos mediante técnicas de aprendizaje por refuerzo.
En 2019, la compañía mostró cómo este sistema podía resolver un cubo de Rubik utilizando una mano robótica entrenada principalmente mediante simulaciones.
El experimento demostró que una inteligencia artificial podía aprender movimientos complejos dentro de un entorno virtual y posteriormente aplicarlos a una máquina física.
Sin embargo, resolver un cubo de Rubik bajo condiciones experimentales es muy diferente a controlar un robot completo que deba caminar, trabajar y reaccionar frente a situaciones inesperadas.
La nueva iniciativa de OpenAI representa, por tanto, un salto importante respecto a sus investigaciones anteriores.
Ahora el objetivo es integrar percepción, razonamiento y movimiento en sistemas mucho más versátiles.
Tesla, Google y las empresas chinas ya compiten por el futuro de los robots humanoides
OpenAI no será la única compañía intentando construir máquinas inteligentes capaces de realizar tareas humanas.
La competencia ya incluye a varias empresas que están desarrollando robots con diferentes capacidades.
El proyecto de Elon Musk busca desarrollar robots que puedan realizar tareas industriales y, eventualmente, domésticas.
Destaca por sus capacidades de movimiento y manipulación, con un enfoque orientado a aplicaciones industriales.
Forma parte de la creciente apuesta de China por integrar robots inteligentes en procesos industriales y otros entornos.
La entrada de OpenAI podría intensificar esta competencia, especialmente por su experiencia en modelos de inteligencia artificial capaces de interpretar instrucciones y realizar razonamientos complejos.
Sin embargo, ninguna empresa ha resuelto por completo el desafío de crear un robot humanoide económico, autónomo, seguro y capaz de ejecutar una amplia variedad de tareas cotidianas sin intervención humana.
¿Podremos tener un robot con ChatGPT en nuestra casa?
La idea de contar con un robot que pueda conversar, limpiar, organizar objetos o ayudarnos con actividades domésticas parece cada vez menos descabellada.
Pero todavía existen obstáculos importantes.
Las máquinas necesitan aprender a desenvolverse en espacios desordenados, reconocer objetos desconocidos y manipular elementos delicados sin provocar accidentes.
También deben superar dificultades relacionadas con la autonomía de las baterías, la fabricación, los costos y la privacidad.
Un robot equipado con cámaras y micrófonos dentro de una vivienda tendría acceso a una enorme cantidad de información personal. Por eso, el tratamiento de esos datos deberá ser una consideración fundamental en cualquier producto doméstico.
Además, los fabricantes deberán demostrar que estos dispositivos pueden funcionar de manera segura junto a niños, adultos mayores y mascotas.
La llegada de robots inteligentes a nuestros hogares dependerá tanto de los avances tecnológicos como de la confianza que logren generar.
El futuro de ChatGPT podría estar mucho más allá de una pantalla
La confirmación de Sam Altman refleja una transformación importante en la industria de la inteligencia artificial.
Durante los últimos años, el desarrollo tecnológico se concentró principalmente en crear sistemas capaces de comprender y generar información.
Ahora, el siguiente desafío consiste en trasladar esas capacidades al mundo físico.
Un robot que pueda interpretar instrucciones, observar su entorno y ejecutar tareas de manera autónoma representaría una evolución significativa frente a los asistentes digitales actuales.
Sin embargo, el camino desde un prototipo experimental hasta un producto comercial confiable puede ser largo.
OpenAI espera mostrar avances durante 2027, pero todavía no sabemos cómo será su robot, qué tareas podrá realizar ni cuándo podría llegar al mercado.
Lo que sí está claro es que la compañía detrás de ChatGPT quiere que la inteligencia artificial deje de limitarse a responder preguntas y comience a interactuar físicamente con nuestro mundo.
Y quizás dentro de algunos años ya no tengamos que escribirle a ChatGPT para preguntarle cómo preparar el desayuno.
Tal vez podamos pedirle que lo prepare.
Aunque, por ahora, lo más recomendable es seguir utilizando nuestras propias manos para servir el café.
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