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Cambios en ChatGPT, tendrá anuncios en imágenes y marcas de agua invisibles en sus textos

🕒 Lectura estimada: 7 min


ChatGPT está comenzando una nueva etapa y dos anuncios realizados por OpenAI prácticamente al mismo tiempo dejan bastante claro hacia dónde se dirige.

La compañía prepara nuevos anuncios visuales que aparecerán mientras los usuarios generan imágenes y, al mismo tiempo, comenzará a introducir una marca de agua invisible en los textos creados por ChatGPT y Codex en la Unión Europea.

Son cambios completamente diferentes, pero tienen algo en común: ambos reflejan cómo ChatGPT está dejando de ser simplemente un chatbot para convertirse en una plataforma utilizada por más de mil millones de personas, con todos los problemas de monetización, transparencia y regulación que eso implica.

ChatGPT tendrá anuncios mientras generas imágenes

OpenAI confirmó un nuevo formato publicitario diseñado específicamente para la generación de imágenes.

La idea es que mientras una persona utiliza ChatGPT para crear una imagen puedan aparecer anuncios visuales relacionados con productos o servicios.

Por ejemplo, alguien podría pedir ideas para decorar una habitación y encontrarse con publicidad relacionada con muebles o decoración.

O podría utilizar ChatGPT para imaginar un conjunto de ropa y recibir junto al resultado una promoción vinculada con moda.

Pero existe un detalle importante: el anuncio no formará parte de la imagen generada.

OpenAI asegura que la publicidad estará claramente identificada y visualmente separada del contenido creado por la inteligencia artificial. La compañía también insiste en que los anunciantes no podrán modificar las respuestas que ChatGPT proporciona.

Todavía no llegará a todo el mundo

Aunque algunos titulares pueden dar la impresión de que los anuncios visuales ya están apareciendo de manera generalizada, el anuncio oficial de OpenAI es más concreto.

La empresa asegura que comenzará a probar este formato más adelante durante octubre de 2026 en Estados Unidos, inicialmente con un grupo limitado de anunciantes.

Por tanto, no estamos hablando todavía de una implementación mundial.

OpenAI está utilizando esta primera fase para experimentar con el formato, medir resultados y determinar en qué contextos resulta apropiado mostrar publicidad.

La compañía asegura que cuenta con sistemas diseñados para evitar que aparezcan anuncios junto a conversaciones sensibles, situaciones de vulnerabilidad emocional u otros escenarios considerados inadecuados.

También utilizará sistemas automáticos, supervisión humana y herramientas externas de evaluación de seguridad publicitaria.

La publicidad se convierte en una parte cada vez más importante de ChatGPT

OpenAI también dejó bastante clara la razón económica detrás de esta estrategia.

Según la compañía, ChatGPT alcanza actualmente alrededor de 1.200 millones de personas cada semana, y la publicidad permite mantener acceso al servicio para una audiencia mucho mayor que la que podría sostenerse únicamente mediante suscripciones.

Esto también convierte a ChatGPT en un escaparate gigantesco para anunciantes.

La diferencia respecto a una plataforma tradicional como Google, Instagram o YouTube está en el contexto.

ChatGPT sabe qué está intentando hacer una persona dentro de una conversación: buscar un producto, preparar un viaje, decorar una casa, comparar opciones o generar una imagen.

Ese contexto puede convertir la publicidad dentro de un asistente de IA en algo especialmente valioso para las empresas.

Al mismo tiempo, OpenAI quiere que podamos reconocer sus textos

Curiosamente, el mismo día que OpenAI anunció nuevos formatos publicitarios también presentó una tecnología que apunta en otra dirección: mejorar la transparencia sobre el contenido generado por inteligencia artificial.

La compañía comenzará a introducir una marca de agua invisible en determinados textos creados por ChatGPT y Codex dentro de la Unión Europea.

El sistema se llama textGrain.

Y no funciona añadiendo caracteres ocultos, espacios extraños o símbolos que el usuario pueda descubrir copiando el texto en otro editor.

La señal se introduce directamente en la manera en que el modelo selecciona las palabras mientras escribe.

Una marca invisible escondida entre las palabras

Los modelos de lenguaje suelen tener varias palabras posibles para continuar una oración.

textGrain modifica ligeramente las probabilidades utilizadas durante esa selección para generar un patrón estadístico reconocible posteriormente por un detector.

Para quien lee el texto, debería resultar imperceptible.

Pero al analizar una cantidad suficiente de palabras, el detector puede encontrar ese patrón y determinar que existe una señal asociada con los sistemas de OpenAI.

La compañía implementará esta función durante las próximas semanas para los textos elegibles generados por ChatGPT y Codex dentro de la Unión Europea.

La razón principal no es simplemente técnica.

OpenAI está respondiendo a los requisitos del Reglamento de Inteligencia Artificial de la Unión Europea, que exige que determinados contenidos generados mediante IA puedan identificarse de manera legible por máquinas.

No podrás utilizar libremente el detector

Aquí aparece una limitación importante.

OpenAI no lanzará inicialmente el detector de textGrain como una herramienta pública donde cualquiera pueda pegar un párrafo y preguntar: “¿Esto lo escribió ChatGPT?”.

El acceso estará limitado inicialmente a investigadores aprobados y organizaciones especializadas.

OpenAI argumenta que la tecnología todavía tiene suficientes limitaciones como para que sus resultados puedan interpretarse de manera incorrecta.

Y los propios números de la compañía ayudan a entender por qué.

En algunas de sus pruebas, el detector encontró correctamente la marca en aproximadamente el 80 % de los textos de 200 tokens y alrededor del 95 % de los textos de 400 tokens, dependiendo del tipo de contenido.

Pero editar el texto puede reducir enormemente esa efectividad.

En una prueba con pasajes de 400 tokens, reemplazar el 10 % de las palabras mediante sinónimos hizo que la detección bajara aproximadamente del 92 % al 66 %.

Al modificar el 25 % de las palabras, cayó hasta alrededor del 17 %.

Una marca de agua tampoco demuestra que alguien hizo trampa

Este detalle será especialmente importante en universidades, colegios y empresas.

OpenAI advierte que detectar la señal no permite saber cuánto trabajo humano existe detrás del texto.

Una persona puede haber generado un borrador mediante ChatGPT y después reescribirlo ampliamente.

La marca tampoco identifica al usuario que creó el contenido, la cuenta utilizada, el prompt original ni la conversación donde se generó.

Y, por supuesto, tampoco determina si el texto es verdadero o falso.

Incluso lo contrario debe interpretarse con cuidado.

Que un detector no encuentre la marca no demuestra que el texto haya sido escrito por un humano.

Podría haberse editado, traducido, generado antes de que existiera textGrain o producido mediante otro sistema de inteligencia artificial.

Las imágenes también llevan sus propias señales

OpenAI ya utiliza mecanismos parecidos para otras clases de contenido.

Las imágenes compatibles generadas mediante sus herramientas pueden incorporar Content Credentials mediante el estándar C2PA y marcas invisibles SynthID.

El audio generado por sistemas compatibles también puede incluir SynthID.

La idea es crear diferentes mecanismos que permitan determinar el origen de contenido sintético incluso después de que salga de ChatGPT.

El texto era uno de los desafíos más complicados precisamente porque puede copiarse, editarse, traducirse o reescribirse con enorme facilidad.

Dos cambios que dicen mucho sobre el futuro de ChatGPT

Vistos por separado, estos anuncios pueden parecer completamente independientes.

Uno trata sobre publicidad.

El otro sobre marcas de agua.

Pero juntos muestran dos de los mayores retos que enfrenta OpenAI ahora que ChatGPT se ha convertido en una plataforma utilizada de manera masiva.

Por un lado está el dinero.

Mantener modelos, infraestructura y servicios utilizados por cientos de millones de personas cuesta enormes cantidades de recursos, y OpenAI está buscando que la publicidad se convierta en una fuente cada vez más importante de ingresos.

Por el otro está la confianza.

Cuanto más contenido generado mediante inteligencia artificial aparece en internet, redes sociales, correos, trabajos académicos y medios de comunicación, mayor es la presión para crear herramientas capaces de identificar su procedencia.

Así que ChatGPT comienza a cambiar por ambos extremos.

Lo que ves dentro del chatbot podría tener más publicidad, mientras que lo que sale de él llevará cada vez más señales destinadas a demostrar que alguna vez pasó por una inteligencia artificial.

Y probablemente apenas estamos viendo el comienzo.

Fuente

CATEGORÍAS:

Inteligencia Artificial

james

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