El 85% espera impactos positivos de la IA fiscal y ESTELA explica dónde está su valor real
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Apenas una empresa acumula grandes cantidades de información fiscal, el problema no siempre consiste en encontrar un dato, sino en descubrir cuál merece atención entre cientos o miles de registros que parecen normales. Esa dificultad está llevando al cumplimiento fiscal hacia una etapa distinta, porque la inteligencia artificial empieza a utilizarse como una capa adicional para analizar información y detectar posibles inconsistencias.
Según la información de Deloitte citada en el documento, el 85% de los líderes mundiales de impuestos y finanzas espera que el software de cumplimiento fiscal basado en IA genere impactos positivos en sus organizaciones. El dato resulta relevante porque muestra que la expectativa alrededor de estas herramientas ya no se limita a automatizar tareas, sino que apunta a encontrar relaciones, patrones o desviaciones que podrían pasar inadvertidos durante una revisión convencional.
Mientras una automatización basada en reglas puede comprobar si determinada información cumple con criterios previamente definidos, la inteligencia artificial puede aportar una capacidad adicional de análisis sobre grandes volúmenes de datos, aunque su utilidad depende de que exista información confiable, controles y supervisión especializada. Por eso, el verdadero cambio no está en dejar las decisiones en manos de una herramienta, sino en mejorar la capacidad del equipo para decidir dónde mirar.
Jorge Sánchez, CRO de ESTELA, lo resume al señalar que “su valor no está en sustituir al especialista, sino en darle mejores herramientas para identificar dónde debe poner su atención”. Esa precisión resulta importante porque el cumplimiento fiscal sigue requiriendo contexto, interpretación y responsabilidad, especialmente cuando una alerta necesita ser evaluada antes de tomar una decisión.
Cuando la IA se incorpora sobre procesos que ya cuentan con validaciones, conciliaciones y trazabilidad, su aporte puede ser más útil porque encuentra un entorno estructurado sobre el cual analizar información. De ese modo, la tecnología no funciona como una caja negra aislada, sino como parte de un flujo donde los datos pasan por diferentes controles antes de llegar a una decisión.
La IA necesita reglas, datos y criterio humano
Aunque el entusiasmo por la inteligencia artificial puede hacer pensar que el principal beneficio está en automatizar decisiones, el cumplimiento fiscal plantea una realidad distinta porque cualquier hallazgo necesita ser interpretado por profesionales que conozcan el contexto de la operación. Sánchez advierte justamente sobre esa condición cuando explica que “la inteligencia artificial agrega una capa de análisis que puede hacer más eficiente y predictivo el cumplimiento fiscal, pero necesita estar acompañada de supervisión, criterios y controles”.
Si una compañía combina esa capacidad analítica con procesos estandarizados, además, puede utilizar mejor el tiempo de sus especialistas porque las alertas permiten priorizar revisiones y concentrar recursos en operaciones que presentan señales de riesgo o inconsistencias. En términos de negocio, eso puede significar una distribución distinta del trabajo sin convertir la tecnología en sustituto del conocimiento fiscal.
Mientras tanto, la presión regulatoria continúa creciendo y Deloitte señala que para el 40% de los encuestados el incremento de las exigencias de cumplimiento ya representa el principal factor de impacto sobre sus operaciones, de modo que la discusión sobre IA ocurre dentro de una necesidad más amplia de gestionar mayor complejidad. La tecnología, entonces, adquiere valor cuando responde a un problema concreto de escala, tiempo y control.
Si el 85% de los líderes espera impactos positivos de la IA aplicada al compliance fiscal, el reto para compañías como ESTELA estará en convertir esa expectativa en procesos confiables, porque la eficiencia no depende solamente de incorporar inteligencia artificial, sino de integrarla con datos consistentes, controles y especialistas. El resultado esperado es una gestión fiscal capaz de revisar más información con mayor velocidad sin perder el criterio humano que todavía sostiene las decisiones.
Yesid Aguilar
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