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Deepfakes ya representan 11% del crimen digital global y Sumsub advierte riesgo electoral en Colombia
🕒 Lectura estimada: 4 min
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Durante años, la conversación sobre inteligencia artificial estuvo asociada a productividad, automatización y eficiencia. Las empresas querían procesos más rápidos, plataformas más inteligentes y experiencias digitales más fluidas. Pero mientras el mercado celebraba esa aceleración, otro fenómeno avanzaba silenciosamente: la capacidad de usar IA para manipular identidades, alterar contenido y debilitar confianza pública.
Colombia comienza a enfrentar ese desafío en un momento particularmente delicado. La proximidad del próximo ciclo presidencial coincide con un aumento sostenido de fraudes digitales, campañas de desinformación y deepfakes impulsados por inteligencia artificial. La combinación crea un escenario donde la estabilidad institucional depende tanto de la seguridad tecnológica como de la credibilidad informativa.
Los datos empiezan a dibujar la magnitud del problema. Según Sumsub, la tasa de fraude en Colombia alcanzó el 2.6% de todos los intentos de verificación durante 2025-2026, con un incremento interanual del 76%. Además, el fraude mediante deepfakes creció 77% en el mismo periodo. Son números que muestran cómo la sofisticación digital está avanzando a una velocidad difícil de ignorar.
La situación recuerda mucho a las primeras etapas de transformación digital en el sector financiero. En aquel momento, bancos y fintech descubrieron que cada nueva capa tecnológica también abría nuevas superficies de ataque. Hoy ocurre algo parecido con la democracia: mientras las plataformas amplían acceso y participación, también facilitan mecanismos de manipulación más escalables.
En medio de esa transición, desde Cauce.co plantean que la discusión electoral necesita actualizarse. “Para proteger a la democracia en estos tiempos vertiginosos, es crítico ampliar el paradigma del fraude electoral. Los electores están siendo manipulados con imágenes IA-reales que mientras parecen ciertas, de manera distópica alimentan el desprecio y el odio de los contradictores políticos y esto es tan dañino como la tradicional compra de votos”, afirmaron Pablo Cárdenas y Diego Baquero.
La advertencia coincide con otro dato relevante: la Misión de Observación Electoral detectó más de 150 campañas de desinformación relacionadas con el proceso electoral colombiano entre marzo de 2025 y marzo de 2026. Más de la mitad de los mensajes orientados a sembrar desconfianza estuvieron dirigidos específicamente contra la Registraduría y el Consejo Nacional Electoral.
El fenómeno está obligando a replantear prioridades. Antes la infraestructura crítica se asociaba principalmente a redes eléctricas, sistemas financieros o telecomunicaciones. Ahora la autenticidad digital y la integridad informativa comienzan a ocupar ese mismo nivel estratégico. Porque cuando la confianza institucional se erosiona, el impacto termina atravesando toda la economía.
Para Ricardo Isais, Responsable de Relaciones con Gobierno de Sumsub para Latinoamérica, el reto exige construir resiliencia digital desde múltiples frentes. “A medida que la IA se vuelve más accesible, proteger la confianza digital, la autenticidad y la transparencia en línea es cada vez más importante para la resiliencia democrática y la sostenibilidad de los ecosistemas digitales”.
La respuesta empieza a combinar tecnología y coordinación institucional. Verificación biométrica, detección de documentos manipulados, monitoreo de comportamiento digital y autenticación facial ya hacen parte de herramientas utilizadas para reducir riesgos asociados a identidades sintéticas y campañas automatizadas de fraude.
En el fondo, la discusión revela algo más profundo sobre esta nueva etapa digital. La IA no solo está transformando negocios o automatizando procesos. También está redefiniendo la manera en que las sociedades validan la realidad. Y en un contexto electoral, esa capacidad de distinguir lo auténtico de lo fabricado puede convertirse en uno de los activos más importantes para preservar estabilidad democrática.
Yesid Aguilar
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