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Ciberataques corporativos: simulan identidad de CEO

🕒 Lectura estimada: 3 min


En un contexto de crecimiento sostenido de los ciberataques a empresas, expertos advierten sobre una modalidad cada vez más frecuente: la suplantación de identidad de directivos, especialmente CEOs o CFOs, para inducir pagos, transferencias o acceso a información crítica.

Este tipo de ataques, conocidos en la industria como whaling, forman parte de esquemas más amplios de fraude como el Business Email Compromise (BEC), y se caracterizan por estar dirigidos a perfiles específicos dentro de la organización con capacidad de decisión.

Según el último informe de ESET, el 27% de las empresas en América Latina sufrió al menos un ciberataque en el último año, en un escenario donde predominan amenazas como accesos indebidos, robo de información y fraude digital. A nivel regional, además, América Latina concentró cerca del 9% de los incidentes cibernéticos investigados globalmente en 2025.

Cómo operan estos ataques

A diferencia del phishing tradicional, los ataques actuales son altamente dirigidos y personalizados. En el caso del whaling, los ciberdelincuentes investigan a la organización y simulan la identidad de un alto directivo para generar urgencia y evitar controles internos.

A partir de fuentes públicas como perfiles en LinkedIn, sitios corporativos, comunicados de prensa y redes sociales, reconstruyen la estructura interna, los roles clave y hasta los estilos de comunicación del CEO o CFO. En algunos casos, también utilizan filtraciones de datos o credenciales comprometidas para acceder a correos reales y replicar con mayor precisión el tono, la firma y los patrones de escritura. Con esta información, logran crear mensajes altamente creíbles que simulan órdenes legítimas, aumentando significativamente las probabilidades de engaño dentro de la organización.

Entre las principales modalidades se destacan:

El uso de inteligencia artificial está potenciando este tipo de fraudes, haciéndolos más creíbles y difíciles de detectar.

“Estamos viendo una evolución clara: los ataques dejaron de ser masivos para volverse selectivos. El whaling es un ejemplo de cómo los delincuentes apuntan directamente a ejecutivos para lograr transferencias o accesos críticos. Este tipo de fraude no explota fallas tecnológicas, sino procesos internos y decisiones bajo presión. Por eso, el riesgo hoy es tanto organizacional como tecnológico”, señala Pablo García PDM CUBER LATAM de Tivit.

Cómo prevenir estos fraudes

El especialista de TIVIT recomienda a las empresas:

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Seguridad

soni Jimenez

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