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La NASA usa portátiles viejos con Windows en Artemis… y tiene todo el sentido del mundo
🕒 Lectura estimada: 3 min
La tecnología espacial no siempre es lo último, y eso puede sorprenderte
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La tecnología espacial no siempre es lo último, y eso puede sorprenderte
En plena era de inteligencia artificial, chips cuánticos y smartphones plegables, la NASA acaba de demostrar algo curioso: en su misión más ambiciosa hacia la Luna, está usando portátiles con más de una década de antigüedad.
Sí, leíste bien.
Durante la misión Artemis II, los astronautas están trabajando con dispositivos tipo tablet como la Microsoft Surface Pro de primera generación, lanzada en 2013. Y no, no es por falta de presupuesto o descuido tecnológico… hay razones bastante inteligentes detrás.
La respuesta corta: fiabilidad, pruebas y costes.
Según explicó un ingeniero del programa Orion, estos dispositivos fueron seleccionados desde 2017, cuando el lanzamiento estaba previsto inicialmente para 2020. Pero los retrasos del programa hicieron que la misión terminara despegando en 2026, dejando ese hardware aparentemente obsoleto.
Ahora bien, cambiar esos equipos no es tan sencillo como comprar un portátil nuevo.
En el espacio, cada componente debe pasar por años de pruebas, certificaciones y validaciones. Esto hace que actualizar hardware constantemente sea prácticamente inviable. Además, reutilizar tecnología ya probada ahorra millones de dólares y reduce riesgos.
En otras palabras: lo viejo aquí no es un problema, es una ventaja.
Aunque muchos pensarían que la NASA usa sistemas ultra secretos o futuristas, la realidad es más terrenal.
El software que utilizan estos dispositivos fue desarrollado originalmente para la Estación Espacial Internacional, y funciona sobre Windows. Cambiar de sistema implicaría rehacer todo el entorno operativo, algo costoso y poco práctico.
Eso sí, estos portátiles no controlan la nave. Las funciones críticas siguen estando en sistemas altamente especializados y mucho más robustos.
Y aquí viene lo más curioso.
Durante la misión, el comandante Reid Wiseman reportó un problema bastante… cotidiano: tenía dos versiones de Outlook abiertas y ninguna funcionaba.
Sí, incluso a 150.000 kilómetros de la Tierra, los bugs de software siguen existiendo.
La solución fue igual de familiar: soporte técnico remoto desde la Tierra. Literalmente, un “reinicia el sistema” pero en órbita lunar.
Este pequeño fallo dejó algo claro: incluso las misiones más avanzadas dependen de tecnología que usamos todos los días.
El programa Programa Artemis no solo busca llevar humanos de vuelta a la Luna, sino también preparar el camino para futuras misiones a Marte.
Pero más allá de los cohetes y trajes espaciales, hay una lección importante:
La innovación no siempre significa usar lo más nuevo. A veces, lo más inteligente es usar lo que ya funciona.
Y aunque suene raro, en el espacio… lo probado vale más que lo moderno.
La decisión de la NASA de usar portátiles antiguos con Windows no es un error ni una limitación. Es una estrategia basada en seguridad, eficiencia y experiencia.
En un entorno donde no hay margen para fallos, la confiabilidad pesa más que la novedad. Y eso, curiosamente, nos acerca más a los astronautas: ellos también lidian con bugs, sistemas lentos y soporte técnico.
Porque al final, incluso en el espacio… la tecnología sigue siendo muy humana.
james
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