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Desarrollando la preparación cibernética temprana: Porque la educación de los jóvenes es un imperativo de seguridad en Colombia
🕒 Lectura estimada: 7 min
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En el marco del “Día Internacional de la Educación” que se celebra este sábado en el mundo, es fundamental destacar la importancia de la preparación, formación y sensibilización en ciberseguridad desde los ámbitos académicos en forma temprana y oportuna.
Con un promedio de 2207 ciberataques semanales en las organizaciones, según el Informe de Inteligencia de Amenazas de Check Point, la ciberseguridad suele considerarse un problema para empresas, gobiernos y profesionales experimentados. Sin embargo, para cuando las organizaciones comienzan a buscar talento, el daño ya está hecho. Los actores de amenazas no esperan a que la fuerza laboral se recupere, y nuestro enfoque en la educación en ciberseguridad tampoco debería hacerlo.
Las amenazas digitales actuales atacan a escuelas, hospitales, municipios y pequeñas empresas con la misma agresividad que a las grandes empresas. Los ataques de ransomware cierran aulas. Las campañas de phishing explotan a los usuarios jóvenes con la misma facilidad que a los empleados experimentados. Sin embargo, la educación en ciberseguridad todavía se considera una especialización tardía, que se introduce solo cuando las personas se incorporan al mercado laboral o desempeñan funciones técnicas avanzadas. Ese enfoque ya no es suficiente. Si queremos construir una resiliencia cibernética duradera, la preparación debe comenzar antes.
Por qué esperar a que la fuerza laboral se incorpore es un riesgo
La escasez global de talento en ciberseguridad se ha debatido extensamente, pero el problema subyacente a menudo se malinterpreta. No se trata simplemente de falta de empleos o programas de capacitación. Es un problema de oportunidad.
La mayoría de los profesionales de la ciberseguridad se incorporan al campo tarde, a menudo después de haber elegido una trayectoria profesional. Para entonces, las organizaciones se ven obligadas a contratar de forma reactiva y a acelerar la capacitación, mientras que los atacantes continúan operando a gran velocidad. Esta brecha deja a las instituciones vulnerables y limita la diversidad y la escala de la reserva de talento.
Al mismo tiempo, los jóvenes se están incorporando al mundo digital antes que nunca. Utilizan plataformas en la nube, dispositivos móviles y servicios conectados a diario, pero sin una educación estructurada sobre riesgos digitales, fundamentos de seguridad o pensamiento defensivo. El resultado es una creciente discrepancia entre la exposición digital y la preparación cibernética.
Los comportamientos de seguridad, como cualquier habilidad fundamental, son más eficaces cuando se desarrollan a una edad temprana. Esperar hasta la edad adulta para introducir conceptos de ciberseguridad es como enseñar seguridad vial solo después de entregarle las llaves del automóvil a alguien.
La educación como infraestructura de seguridad preventiva
La ciberseguridad es, en última instancia, un desafío de prevención. Si bien las capacidades de respuesta son esenciales, las defensas más efectivas reducen la probabilidad y el impacto de los ataques desde el principio.
La educación desempeña un papel fundamental en este modelo de prevención. La exposición temprana a los conceptos de ciberseguridad, especialmente a través del aprendizaje práctico y aplicado, desarrolla la conciencia de las amenazas, las habilidades de resolución de problemas y la comprensión de cómo operan los atacantes. Ayuda a los estudiantes a reconocer el riesgo, cuestionar suposiciones y pensar a la defensiva mucho antes de enfrentarse a estos desafíos en entornos profesionales.
En este sentido, la educación en ciberseguridad funciona como una forma de infraestructura de seguridad. Así como las sociedades invierten en medidas de seguridad pública para reducir los daños, invertir en educación cibernética temprana reduce el riesgo sistémico en todos los sectores. Los beneficios se extienden más allá de los futuros profesionales de la seguridad; la alfabetización cibernética mejora los resultados de cualquiera que trabaje, estudie o innove en un entorno digital, lo que hoy en día significa casi todo el mundo.
SecureAcademy en Colombia
Las instituciones académicas desempeñan un papel vital en el desarrollo del talento cibernético, pero no pueden hacerlo solas. Las ciberamenazas evolucionan demasiado rápido como para que los sistemas educativos puedan seguir el ritmo sin un contexto real y la colaboración. Las alianzas entre la industria y la educación ayudan a superar esta brecha al incorporar conocimientos actuales sobre amenazas, herramientas prácticas y experiencias de aprendizaje aplicadas en las aulas. A nivel mundial, iniciativas como SecureAcademy de Check Point demuestran cómo este modelo puede escalar, trabajando con instituciones académicas y socios sin fines de lucro en para impulsar una educación consistente y práctica en ciberseguridad en todas las regiones. En Colombia esta iniciativa se desarrolla en las universidades Piloto de Colombia y en la FCIat. Estas alianzas no buscan reemplazar la formación académica, sino reforzarla con relevancia. Al alinear el aprendizaje fundamental con los desafíos de seguridad del mundo real.
Preparando a los jóvenes para la participación en la economía digital
La educación en ciberseguridad también es un tema económico. La confianza digital sustenta la innovación, el crecimiento y la competitividad, y esa confianza depende de que las personas entiendan cómo proteger los sistemas y los datos. A medida que la inteligencia artificial se integre profundamente en la forma en que las organizaciones construyen, operan y protegen los servicios digitales, esa confianza dependerá cada vez más de la comprensión de las personas tanto del poder de la IA como de sus riesgos.
“Para los jóvenes estudiantes, la exposición temprana a la ciberseguridad abre las puertas a trayectorias profesionales significativas y a la movilidad económica. Proporciona habilidades prácticas transferibles a diferentes sectores y puestos, desde la informática y la ingeniería hasta la sanidad, la educación y la administración pública”, dice Manuel Rodríguez, Gerente de Ingeniería de Seguridad en NOLA de Check Point Software.
Incluso para quienes no siguen carreras en ciberseguridad, la alfabetización en seguridad mejora su capacidad para operar de forma segura y responsable en entornos digitales. A medida que las herramientas impulsadas por la IA se integren en la vida cotidiana, desde las aulas hasta los lugares de trabajo, los jóvenes que comprendan conceptos como la protección de datos, el sesgo algorítmico y la identidad digital estarán mejor preparados para desenvolverse en un mundo cada vez más automatizado. Desde una perspectiva organizacional, una fuerza laboral preparada para la ciberseguridad reduce el riesgo, mejora la resiliencia y apoya el crecimiento sostenible. La próxima generación, al haber crecido junto a la IA, se encuentra en una posición única para adaptarse, aprender y liderar en este panorama de amenazas en constante evolución. Invertir hoy en la educación de los jóvenes no solo fortalece las ciberdefensas, sino que también garantiza que las sociedades estén preparadas para un futuro donde la IA y la ciberseguridad sean pilares inseparables de la economía digital.
Un llamamiento oportuno en el Día Internacional de la Educación
El Día Internacional de la Educación de este año destaca el poder de la juventud para dar forma al futuro del aprendizaje. Este mensaje es especialmente relevante para la ciberseguridad. Los jóvenes no solo son hoy solo usuarios de la tecnología. Son futuros constructores, operadores y defensores de los sistemas digitales. Prepararlos para navegar y proteger esos sistemas ya no es opcional. Es una responsabilidad compartida por educadores, líderes del sector y legisladores.
La ciberseguridad empieza en el aula
Las amenazas que enfrenta nuestro mundo digital son cada vez más complejas, frecuentes y disruptivas. Abordarlas requiere más que herramientas y tecnología. Requiere personas preparadas para pensar críticamente sobre la seguridad desde el principio.
Desarrollar la preparación cibernética desde el principio reduce el riesgo posterior. Fortalece las instituciones, apoya la resiliencia económica y empodera a la próxima generación para participar con seguridad y confianza en el mundo digital. Si queremos sistemas seguros mañana, debemos empezar con estudiantes preparados para la ciberseguridad hoy.
margaret ojalvo
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